Impuesto de herencias extracomunitarios

La Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) de 3/9/2014 condenó a España porque la normativa del Impuesto de Sucesiones y Donaciones vigente hasta ese momento no permitía que en herencias y donaciones con no residentes éstos se pudieran aplicar los beneficios fiscales que las Comunidades Autónomas habían aprobado para sus residentes.

El TJUE consideró que esa discriminación de no residentes, por la que debían pagar mayores impuestos aplicando exclusivamente normativa estatal, vulneraba el artículo 63 Tratado de Funcionamientos de la Unión Europea, que prohíbe “todas las restricciones a los movimientos de capitales entre Estados miembros y entre Estados miembros y terceros países”.

Adaptación normativa

España reaccionó aprobando la Ley 6/2014 de 27 noviembre, que modificó la Ley del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD), con efectos desde 1 enero 2015,  permitiendo que en herencias y donaciones con no residentes se pudieran aplicar los beneficios fiscales aprobados por la Comunidad Autónoma con la que tuviese punto de conexión (lugar residencia del fallecido o de los herederos, lugar situación de los bienes en España), pero sólo en la medida en que fueran comunitarios (Unión Europea -UE- y Espacio Económico Europeo -EEE). Así pues, el legislador decidió seguir penalizando las herencias y donaciones con extracomunitarios, no residentes de fuera de UE.

Sentencias del Tribunal Supremo

Ahora, nuestro Tribunal Supremo acaba de fallar al respecto, por dos veces (por lo que ya conforma jurisprudencia), confirmando que la normativa ISD quebranta el principio de libre circulación de capitales del Tratado de la Unión Europea, en los supuestos en que el sujeto pasivo es residente en un país que no forma parte de la UE o EEE.

En la sentencia 242/2018, del 19/2/2018, el Tribunal Supremo expone de forma muy clara y contundente que no se puede discriminar a los no residentes extracomunitarios, y ha condenado al Estado a indemnizar a una persona residente en Canadá, devolviéndole la diferencia entre lo que pagó aplicando normativa estatal y lo que tendría que haber pagado aplicando normativa de Cataluña. El motivo último es que, según la jurisprudencia comunitaria, las herencias y donaciones son indiscutiblemente movimientos de capitales, y el artículo 63 del Tratado de la Unión precisamente prohíbe todas las restricciones a los movimientos de capitales, también con países terceros.

El Tribunal Supremo ha dictado una segunda sentencia, la número 492/2018, del 22/3/2018, que reitera ese mismo criterio, reproduciendo prácticamente en su totalidad la sentencia del 19/2/2018.

Igualdad de condiciones

Ello permite que a partir de ahora, los no residentes UE/EEE puedan declarar en igualdad de condiciones a los comunitarios y, además, que a todos aquellos no residentes en la UE/EEE que en los últimos cuatro años hayan liquidado el ISD de acuerdo con la normativa general estatal, puedan solicitar la devolución del importe resultante de la diferencia entre la cuota tributaria ingresada por aplicación de la normativa general y la cuota que se debiera haber liquidado por aplicación de la normativa de la correspondiente Comunidad Autónoma más intereses.

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