Aquellos empresarios y profesionales que utilicen su vivienda habitual al desarrollo de la actividad económica pueden deducir los gastos de suministros de dicha vivienda, tales como agua, gas, electricidad, telefonía e Internet. Podrán hacerlo solo en un 30% de la proporción existente entre los metros cuadrados de la vivienda destinados a la actividad respecto a la superficie total de dicha vivienda. En caso de aplicar un porcentaje superior o inferior es el contribuyente quien tiene que demostrar dicho porcentaje de afectación. 

Así, por ejemplo, si un médico destina a su consulta una superficie de 40 m² de su vivienda habitual (la cual tiene un total de superficie de 100 metros cuadrados) y el importe de suministros asciende a 2.000 euros anuales, podrá deducir como gasto de la actividad profesional, en concepto de suministros, un total de 240 euros anuales. Esto se calcularía de la siguiente forma: 30% x (40/100) x 2.000€).

Para que los gastos de suministros de la vivienda tengan la consideración de gasto deducible se tiene que determinar el rendimiento de la actividad en estimación directa. Lo cual, entre otros medios de prueba, implica comunicar a Hacienda, mediante declaración censal, los metros cuadrados de la vivienda que están afectos a la actividad.

Si lo normal es desarrollar la actividad en un despacho fuera de la vivienda habitual, pero por la situación derivada del COVID-19 el empresario o profesional ha estado realizando la actividad desde casa, el uso profesional de los suministros de la vivienda (luz, agua, etc) no dan derecho a considerarlos gastos deducibles de la actividad. Esto es porque es una circunstancia ocasional y excepcional lo que ha motivado la afectación de la vivienda a la actividad. Así se ha pronunciado recientemente la Dirección General de Tributos.

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