Hombre con un altavoz difundiendo su marca personal

Tener una marca personal se nos está yendo de las manos. Tanto que, a veces, por seguir el “cómo” de los demás (de los que destacan), olvidamos nuestro propio “qué”. Nos olvidamos de lo que podemos ofrecer por nosotros mismos y acabamos siendo una burda copia dependiente de lo que otros hagan. ¿Tiene esto sentido si estamos hablando de nuestra propia marca?

Si en lo offline soy idiota, en lo online puedo no parecerlo, pero lo seguiré siendo.

Fuera de “lo digital”, si en la calle decimos que hacemos o somos una cosa y luego demostramos algo diferente nos tacharán de falsos, timadores o de bipolares. Tener una marca personal no es tener un logo, un blog o un sitio web. Tampoco lo es tener un Linkedin súper completo, un gran CV ni una foto con look profesional en tus redes sociales. Todo esto son herramientas muy útiles pero, sin nuestro “qué” auténtico, nuestra imagen es humo: muy vistosa pero sin chispa. 

La marca personal la marca “lo personal”

OMBLIGUISMO. Practiquémoslo. Lo primero somos nosotros. Ya luego pensaremos en los demás y en si soy útil para ellos. Me analizo, luego existo: soy idiota y eso me hace diferente. Hay muchos idiotas, pero yo soy de esa clase de idiotas que gusta porque escribo bien, envío emails divertidos y esa es mi estrategia. Me siento cómodo siendo idiota, y a la gente le gusta. Ser idiota (y mi forma de comunicarlo) es mi vaca púrpura. Bien, soy idiota y me funciona. 

PSEUDOIDIOTA. Ahora bien, si antes de analizarme a mí, copio al idiota de arriba, estaré haciendo el idiota porque él es idiota, no porque yo lo sea. Por lo tanto, estaré anulando el valor diferencial que puedo dar. Me estaré anulando a mí mismo. Y eso me convierte en un idiota con marca, pero sin personalidad. ¿Podemos llamar a eso “marca impersonal”? Es decir, la gente va a pensar que soy idiota sin serlo. Así, cuando alguien busque a un idiota de verdad y se den cuenta que no lo soy, pasaré a ser un pseudoidiota mediocre que hace un benchmarking mediocre (copiar y no mejorar) con mala reputación online porque mi secreto será revelado. Bravo.

Construyendo mi marca personal. Buscando mi “qué”

A mi entender, la creación de una marca personal puede nacer de 1. que tengas una personalidad real auténtica ó 2. que tengas la idea de tener una marca personal.

1. La marca desde la personalidad real.

En el primer caso, eres una persona con alguna característica genuina. Tienes un “algo” que te caracteriza y que gusta a muchos o a pocos, pero que genera algún interés porque, de algún modo, se sale de la norma.

Ya lo tienes, te sale solo porque tienes un don innato o porque lo has aprendido con el fruto de los años, la experiencia y el trabajo. Pero lo tienes. Eso es lo que importa. Tú, haciendo de ti, eres tu marca personal. ¡Hay gente que, sin trabajar su marca personal, ya tiene una gran marca personal!

 2. La marca desde una idea genial.

En el segundo caso, se te ocurre una idea genuina a raíz de alguna circunstancia que consideras que puede ser aplicable a una marca personal y tú eres firme candidato.

Una idea genuina no tiene por qué ser la idea más creativa del siglo, es suficiente con hacer un pequeño “algo” de una manera diferente o más llamativa que los demás: algo más efectivo, algo más rápido, algo totalmente diferente, algo disruptivo e incluso loco que a priori no tiene sentido, algo tan simple que enamora o tan difícil que impresiona.

Primero esencia, luego presencia

¿Crees firmemente en tu “qué”? ¿Te motiva tu “porqué”? Si la respuesta es negativa, invierte tiempo en ti (fórmate más, mejora tu producto…) hasta que respondas afirmativamente a ambas. No sigas si no tienes esto resuelto.

DIFUSIÓN Y SOPORTES. Busca tu “cómo”, plantéate si un sitio web, una cuenta de Twitter o escribir un blog ayuda realmente a lo que has definido. Lo que no te aporte, no merece tu tiempo.

LANZAMIENTO. ¿Lo tienes todo escrito y definido? Ahora tangibiliza tu idea, dale forma y sal al mundo.

MOSTRARSE. ¡Venderse no es deshonesto! (otra cosa es vender lo que no se es). No esperes a que te descubran. No existes para quien no te encuentra.

 Te invito a que hagamos un marketing honesto entre todos. Una buena marca personal no sólo influencia a la persona en sí, sino también a los negocios y personas que les rodean. ¡Seamos responsables y coherentes!

 

 

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