Aunque la marca se vista de seda…

La relevancia de la marca es fundamental en cualquier estrategia de marketing, pero no vale todo y los clientes lo saben.

El exceso de maquillaje no sólo deja huella sino que se nota demasiado. De la misma manera que simular para nuestra marca una personalidad o unos valores que no nos corresponden.

Una marca comporta una variedad de aspectos que deben ser auténticos, que definan realmente tu personalidad y, aquí, la comunicación con tu público juega un papel muy importante.

Si perdemos nuestra identidad simulando lo que no somos, nos puede pasar como a las monas bailarinas de la fábula de Esopo.

Por ello, recuerda que el tono comunicacional de tu empresa y, sobre todo, su uso en los canales digitales será el que realmente establezca la relación de confianza y el que marque nuestra auténtica diferencia; por lo tanto, hay que ser extremadamente cuidadoso con nuestra voz.

¿Qué tono le doy a la voz de mi marca?

  1. Teniendo claro qué vamos a decir, cuáles serán los contenidos con los que dotaremos nuestras publicaciones; atendiendo, por supuesto, a lo que queremos conseguir.
  2. Manifestando, sin miedo y siempre, los valores que visten nuestra marca: entretener, comunicar, vender, educar… sin contradecir ni traicionar las metas establecidas en el plan de marketing.
  3. Expresándonos, en todo momento, al público que sabemos que nos sigue, con la misma línea de intención comunicativa; es decir, con el tono elegido que mejor defina a nuestra marca.
  4. Identificándonos claramente en nuestros mensajes, donde iremos informando sobre nuestros gustos, nuestro carácter (crítico, humorístico, lacónico…), nuestra antigüedad ( innovadores, expertos…)
  5. Cuidando el lenguaje con un vocabulario adecuado a nuestro pensamiento pero siempre correcto y definiendo nuestro estrato comunicativo ( el tuteo para la cercanía o el uso del “usted” para el respeto, el uso de refranes o citas literarias o históricas…)
  6. Adaptando el tono comunicacional al uso del lenguaje en las distintas redes sociales y medios digitales. Si bien debemos mantener la uniformidad de nuestra voz conforme a nuestros valores, tenemos que tener muy en cuenta que debemos adaptarla al medio que se utiliza:

Sé flexible sin perder la esencia

  • Blog: Básico para la creación y exposición de contenidos. Este medio puede soportar mejor entradas más extensas e informativas, en tanto hay un interés manifiesto del cliente en su lectura.
  • Linkedin: Al tratarse de una red profesional, admite un lenguaje más técnico y experto; eso sí, sin necesidad de perder la cercanía.
  • Instagram: Aquí el lenguaje debe apoyarse en la imagen, que es lo que predomina; esto es, creatividad y concisión.
  • Twitter: El tono debe ser directo y, sobre todo, informativo. La limitación de caracteres obliga a saber transmitir con pocas palabras. Esencial para difundir datos de interés y eventos de forma rápida.
  • Facebook: Quizás el canal que más diversidad de lenguajes admite, donde el tono formal y distante se diluye con publicaciones cargadas de mensajes distendidos, sencillos y con un toque de humor.

Y como siempre unos consejillos:

  • Ante todo, humaniza tu marca en las redes.
  • Sé visible y mantén una escucha activa.
  • Genera confianza mediante la interacción constante y cortés.
  • Aplica todos tus sentidos en lo que escribas, sobre todo, el sentido común.

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